Un taller muy especial
Hoy hemos disfrutado de un taller muy especial que ha puesto a prueba nuestros sentidos, especialmente el del tacto… ¡y también la imaginación!
Para comenzar, nos hemos encargado de preparar una caja para poder meter distintos objetos. La educadora ha puesto varios objetos detrás y, uno a uno, los chicos y chicas de la vivienda han metido la mano (¡sin mirar!) y han tratado de adivinar qué había dentro solo tocando. Algunos objetos eran fáciles, otros no tanto… pero lo mejor han sido las caras de sorpresa y las risas cuando descubrían si habían acertado.
Después, se les propuso a ellos que fuesen los creadores del misterio: cada uno escogió un objeto y lo escondió en la caja para que sus compañeros intentaran adivinarlo. Aquí la creatividad se desató: eligieron objetos blandos, duros, suaves, rugosos, con formas muy peculiares… ¡y alguno que engañó a todos!
Este tipo de talleres nos encantan porque, además de ser muy divertidos, nos ayudan a desarrollar la percepción sensorial, estimular la concentración y la curiosidad, fomentar la colaboración, el respeto y la escucha activa entre compañeros. Y, sobre todo, a crear recuerdos bonitos compartiendo y aprendiendo juntos.
Seguimos apostando por actividades que combinan aprendizaje, juego y emoción.











