Celebramos el 25 aniversario de Edad Dorada Andalucía
Hay fechas que merecen ser celebradas con todos aquellos que las han hecho posibles. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el Palacio Abacial de Alcalá la Real, donde el Piso tutelado Emaús, gestionado por Edad Dorada Mensajeros de la Paz Andalucía, reunió a usuarios, trabajadores, familiares, amigos, colaboradores, representantes del Ayuntamiento y miembros de la junta directiva para celebrar juntos el 25º aniversario de esta asociación. Una tarde cargada de emotividad, reconocimiento y mucho cariño.
Un acto presentado desde el corazón
La directora del centro, Mari Paz, fue la encargada de presentar y conducir el acto. Abrió el encuentro con unas palabras de agradecimiento para todos los presentes, con una mención muy especial para los 5 usuarios de la Vivienda Emaús. Y es que, tal y como ella misma subrayó, ellos han sido y siguen siendo el motor y el corazón de todo lo que se construye día a día en este centro. Un reconocimiento sencillo, pero profundamente sentido, que marcó el tono de toda la jornada. Dando paso a la proyección de un vídeo en el que los usuarios de Emaús presentaron su día a día en sus vidas.
A continuación tomó la palabra Julio Millán Medina, presidente de Edad Dorada Andalucía, quien realizó un breve pero emotivo recorrido histórico por la relación de Mensajeros de la Paz con Alcalá la Real. En su intervención, también presentó a los asistentes los valores que guían la actividad cotidiana en el Piso Emaús y en el resto de centros gestionados por la asociación en Andalucía, un total de 10 centros dedicados a mayores y a personas con discapacidad.
Reconocimientos a quienes hacen posible lo cotidiano
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue la entrega de reconocimientos por parte de Edad Dorada Andalucía a personas e instituciones que, en el día a día, forman parte fundamental del trabajo con los usuarios de Emaús. Cada galardón llevaba consigo unas palabras que describían a la perfección el papel de cada uno.
El Ayuntamiento de Alcalá la Real, representado por su alcalde, Antonio Marino Aguilera, fue reconocido por su apoyo permanente al proyecto. Casa Pineda recibió su reconocimiento por crear oportunidades para crecer. El CEPER Arcipreste de Hita fue distinguido por demostrar que aprender también es avanzar. El Club de Hockey Alcalá fue galardonado por ser mucho más que deporte. Y los propios chicos y chicas de Emaús, junto a sus monitoras, recibieron su merecido homenaje por el camino recorrido y con el mensaje de que juntos siguen creciendo.
Cada uno de estos reconocimientos fue un recordatorio de algo que en Emaús se vive cada día: que el trabajo con las personas que más lo necesitan solo es posible cuando hay toda una red de apoyo dispuesta a sumar. Como Mercedes González, a la que también se hizo un reconocimiento muy especial, “siempre está ahí para nosotros, acompñándonos y demostrándonos su cariño y apoyo incondicional”.
Un detalle dulce hecho con las manos de Emaús
Como recuerdo de la celebración, cada asistente pudo llevarse una bolsita de galletas elaboradas por los propios usuarios del piso, con la colaboración de Mercedes, a quien desde el centro se agradece enormemente su generoso esfuerzo. Un pequeño gesto que resume muy bien lo que Emaús representa: un espacio donde las personas desarrollan capacidades, crean, comparten y contribuyen a la comunidad que los rodea.
Exposición fotográfica y aperitivo para cerrar la jornada
Antes de cerrar la primera parte del encuentro, Mari Paz invitó a todos los presentes a visitar una exposición fotográfica que mostraba los trabajos que se realizan a diario en los centros gestionados por Edad Dorada Andalucía, así como algunos de los proyectos de cooperación internacional con los que colabora la ONG. Una oportunidad para conocer de cerca la dimensión y el alcance de una asociación que lleva 25 años comprometida con las personas más vulnerables.
El acto finalizó con un aperitivo que la asociación brindó a todos los asistentes en el patio del Palacio Abacial, un espacio que, por unas horas, se llenó de conversaciones, abrazos y la satisfacción compartida de saber que 25 años de trabajo han dejado una huella real en muchas vidas.


























































































